Se que no
soy la única persona en Barranquilla que piensa que nuestras salas de cine se
han olvidado de la variedad, que no soy la única que está cansada de las mismas
historias gringas de siempre, de las más taquilleras superproducciones que
tienen muchos efectos y poco contenido.
La oferta cinematográfica de nuestra ciudad es cada vez más limitada, las
salas están llenas de los más grandes éxitos ‘Hollywoodenses’ y a veces una que
otra película colombiana (¡gracias a Dios!). Pero, ¿y qué pasó con el resto del
mundo?, ¿acaso la globalización no aplica para el cine?, y ¿los directores
independientes qué? ¿No merecen ser vistos en los múltiplex barranquilleros?
Parece que sencillamente los distribuidores de cine de nuestro país se
olvidaron de todos ellos.
Me quedé con las ganas de ver ‘El Laberinto del Fauno’, por ejemplo; la
anunciaron como por 4 meses y cuando al fin comenzaron a presentarla fue por
tan poco tiempo que nunca tuve la oportunidad de ir a verla.
Y así pasa con muchas, cuando una buena película logra llamar la atención
y ‘colarse’ dentro de las salas comerciales lo máximo a lo que puede aspirar es
a ser proyectada unos cuantos días en una sola sala, eso si no le toca
compartirla con alguna ‘superproducción’, y por si fuera poco en muchas ocasiones
estas películas taquilleras ocupan 4 o 5 salas simultáneamente, limitando aún
más la variedad de la oferta.
Las compañías distribuidoras alegan que proyectar otro tipo de películas,
independientes o extranjeras, no es rentable, no tiene un público en ciudades
como la nuestra, pero ¿es que acaso no fueron ellos los que nos han obligado
durante años a ver más de lo mismo? Entonces, ¿Quién es el verdadero culpable,
el público por no querer asistir, o la industria por no permitirnos apreciar
otro tipo de cine?
Claro, que aquí el punto no es buscar culpables sino soluciones, total el
daño ya está hecho. Convocatorias como ‘Cine a
cine moviliza gente en nuestra ciudad, así como el cine club de
o los de las universidades. Si bien es cierto que el cine de contenido no mueve
masas, tiene su público, entonces ¿estaremos acaso destinados a ver nuestras
películas favoritas en pequeñas salas o meses después en el DVD de nuestra casa
o algún día se darán cuenta que todos tienen derecho y que en la variedad está
el placer?
Ahora, tampoco me malentiendan, no tengo nada en contra del cine
comercial, disfruto de muchas películas de Hollywood, soy fanática de “Harry
Potter”, de vez en cunado me pierdo en una película de acción a lo “Misión
Imposible” o una entrega más del espía más elegante y famoso del mundo y hasta
me río con las comedias Norteamericanas, aunque todos sepamos que el humor
gringo no es el mejor del mundo, es un poco flojo la verdad.
Si, lo acepto. También me gusta ir
a cine a entretenerme, a no pensar a aislarme del mundo real, peno no siempre
tiene que ser así. Hay días en que es bueno ver realidades, ver locuras, salir
de cine con la cabeza más enrollada que cuando entraste, hay días que provoca
el cine que te hace pensar, el que te lleva a reflexionar, ese que no busca
entretener y del que la mayoría de la gente quiere huir.
Por eso mi critica no va en contra del cine comercial, yo no espero
tampoco que dejen de mostrarnos a Hollywood en nuestras salas, soy conciente
que eso acabaría con el mercado y que más de una persona podría buscarme para
matarme. Yo lo único que pido es un poco de variedad, tiene que haber para
todos los gustos, lo único que pido es que los distribuidores dejen de vernos
como una masa consumidora y comiencen a comprender que lo que nos gusta a unos
no tiene que gustarnos a todos y que lo que queremos ver hoy no es lo mismo que
queremos ver mañana, de hecho puede ser completamente diferente.
Nota: lo anterior fue una columna que escribí hace poco para un trabajo
en
critíquenla, apóyenme o crucifíquenme...
Chau!
Nyx

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados